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La mesoterapia es una técnica muy consolidada y con resultados contrastados y demostrados que consiste en la administración de sustancias compuestas por extractos naturales mediante inyecciones intradérmicas en la zona afectada, con la función de disolver la grasa acumulada, provocando una reducción del volumen. Además, se consigue activar la circulación sanguínea y linfática ayudando a la eliminación de líquidos y toxinas. Suele aplicarse en los glúteos, el abdomen o los muslos. Aunque también se aplica la mesoterapia para el tratamiento del dolor, infecciones u otros casos clínicos, la que se aplica con fines estéticos es la más utilizada. Más de 15.000 especialistas en todo el mundo la utilizan para reducir peso, celulitis, detener la caída del cabello, tratar cicatrices, arrugas, etc.  Con relación al número de sesiones necesarias, depende del grado de la celulitis y de la edad del paciente, así como de las características propias de la piel pero lo más habitual es que sean necesarias unas diez o doce sesiones. Completado este proceso, se establecen sesiones de mantenimiento más o menos espaciadas en el tiempo, dependiendo de cada paciente. Para obtener mejores resultados es muy importante combinar la mesoterapia con otros tratamientos, como drenaje linfático manual y con tratamientos termoactivos que actúan sobre la grasa y la movilizan. Además, se ha de ser constante en la realización de las sesiones, revisar los hábitos alimenticios, practicar ejercicio y beber al menos 8 vasos de agua al día. La mesoterapia se puede aplicar en cualquier parte del cuerpo, a excepción de los pechos, y a cualquier persona sana, pero que no tenga lesiones en la piel. Si embargo, no está recomendada para pacientes que están en periodo de lactancia materna.
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